La novela de Jane Austen desde las primeras líneas se sumerge en el controvertido mundo de la sociedad inglesa. Deber e intereses personales, reglas y emociones incontrolables, cortesía y libertad, falsedad y sinceridad, arrogancia y aceptación, juego y amor ... Esta historia se cuenta a través de muchas contradicciones y conflictos. La traducción del título del libro es un poco infructuosa (en el sentido y la sensibilidad original), ya que no transmite la diferencia de opinión de las dos hermanas Dashwood, que es la principal de la novela.

Elinor, la hermana mayor, se distingue por su discreción. Le encanta observar y reflexionar sobre la estructura del mundo secular, sobre los personajes de las personas que conoce. Elinor acepta las reglas del secularismo como una especie de código de comunicación y las usa, quizás, en algunos lugares incluso en exceso. También se asegura de que este código sea al menos tomado en cuenta por su emotiva madre y hermana, gracias a lo cual la familia logra evitar muchos errores. Sin embargo, con su historia, Elinor destruye el estereotipo de que la prudencia excluye los sentimientos y excluye la sensibilidad. Elinor vive mucho durante su historia, también simpatiza con Mariana y otros personajes, pero estos sentimientos quedan ocultos y casi nunca se muestran a nadie, por lo que la familia la considera insensible e incluso incapaz de sentimientos fuertes.

Mariana, por el contrario, no se abstiene de expresar sus sentimientos, rindiéndose instantáneamente a su fluir. Ella fácilmente ignora las reglas de la decencia, que luego se vuelve en su contra. Cediendo a impulsos momentáneos, Mariana es grosera con los personajes que no le gustan, rechaza ofertas poco interesantes y en muchas situaciones confía en que Elinor la “cubrirá” con la sofisticación de sus modales. Al mismo tiempo, se burla de su hermana, considerándola insensible, y su estrategia es incorrecta. Viviendo con vigor todas sus derrotas, Mariana juega en la familia el papel de la favorita de su madre, con quien, por su especial sensibilidad, hay que tener más cuidado y encontrarla siempre a medias. La historia de Mariana es una historia de confundir la expresividad emocional con la sensibilidad.

Desafortunadamente, en el libro se dice poco sobre su hermana menor, Margarita.

Toda la atención de la madre está centrada principalmente en Mariana, pero en lugares cree que, quizás, no ve el sufrimiento de Elinor por su ceguera, lo que subestima su sensibilidad. Al final del libro, Mariana también llega a esto, reconociendo el derecho a existir de la estrategia de su hermana.

La estrategia de Elinor resulta ser la más adaptativa, ganadora, mientras que Mariana es el personaje que ha dado el mayor salto en el desarrollo y ha sufrido los cambios más dramáticos. De la arrogancia y la categoría, pasó a la humildad y la aceptación, la benevolencia y la gratitud. Las conclusiones simplificadas comenzaron a dar paso a intentos de mirar hacia adentro. Mariana resultó ser tolerante con las diferencias de otras personas.

Además, el libro muestra con éxito la superficialidad y artificialidad de la sociedad en la que se encontraba la familia Dashwood. Diálogos vacíos que provocan tensión y obligan al juego, pasatiempo ocioso, personajes sin sentido en la vida y sin metas, que solo están ocupados tratando de deleitar a todos y gastar cantidades impensables en ello. Y por otro lado, la familia Dashwood, que vive con moderación, no intenta jugar frente a nadie, más sincera con los demás. Cada miembro de la familia tiene sus propios intereses y talentos, todos están ocupados con algo más serio que la cena y las cenas, los bailes. La familia no se mueve por la vanidad, sino por el valor de la educación y la cultura. Los diálogos de los miembros de la familia también son sorprendentemente diferentes de los diálogos de otros personajes: hablan sobre los sentimientos, sobre su mundo interior, notan las peculiaridades del estado emocional y el carácter de los demás, mientras que las conversaciones de esos otros giran en torno a los muebles y las casas, la ropa, las cenas, las relaciones ajenas, los niños en crecimiento.